¿Al punto o bien hecho?

Una de las cosas más increíbles que nos hemos encontrado cuando cogimos el local fue una hermosa parrilla, digna de un regio castillo.

Con sus correspondientes labores de restauración y mantenimiento, hemos decidido mantenerla, sabiendo que hará las delicias de grandes y pequeños que acudan a nuestro restaurante buscando carne excelente.

No es una foto de archivo: esta era una (parte) de la original parrilla. Ahora, está desmontada y se están haciendo muchas reformas, pero en esencia, se conservará igual.

 

Y hemos decidido conservarla porque, al fin y al cabo, cocinar la comida a la parrilla es una de las técnicas más sanas y ancestrales (no olvidemos que en la antigüedad se hacía así). Entre otros beneficios, te podemos mencionar:

  • Saludable, ya que al momento de cocción permite que la grasa de los alimentos caigan y no se queden alrededor de éste.
  • Una gran variedad de alimentos se pueden cocinar con esta técnica, desde carnes, pescados e incluso verduras.
  • Una de las ventajas de cocinar a la parrilla es que se realza el sabor de la comida.
  • No se pierden los nutrientes de los alimentos, ni tampoco se aumenta el valor calórico de los platos.

Eso sí, estamos seleccionando a lo mejor de lo mejor para gestionar nuestra inmensa cocina, porque no hay que olvidar que lo mejor es preparar la parrilla a fuego medio- alto pero después, cocinar el alimento a fuego lento, suavemente, para que la carne no se queme por fuera cuando aún no está cocida por dentro.

Y por alusiones, os dejamos un buen tema musical, que poco tiene que ver con la parrilla, pero sí con el fuego lento 😉.

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