El origen de nuestras discotecas

Discotecas, discos, clubs, chiringos, chiringuitos… llámalo como quieras: cualquier sitio que tenga música animada, alguien que lo anime todavía más y una pista para bailar es todo lo que necesitamos para tener una “discoteca”.

Nos hemos acostumbrado a convivir con estos locales, pero, sin embargo, el origen del concepto es muy, muy antiguo. Incluso el de los DJ’s, que nos parece un fenómeno de finales del siglo XX.

Durante la segunda Guerra Mundial surgieron locales de forma clandestina en Francia a los que la gente acudía a escuchar y bailar música grabada. Uno de los locales más frecuentados se llamaba “La discothèque”. Este tipo de local terminó por extinguirse, pero dejó un precedente de nombre y funcionamiento. Una de las causas por las que consideramos que no funcionó este tipo de lugar como discoteca fue a consecuencia de la crisis que padecía la ciudad gala.

La primera Ciudad Discoteca que triunfa y provoca la difusión del género local discoteca, nace de la crisis de una ciudad restaurante: el llamado Scotch Club de Aquisgrán, en Alemania, en 1959.

El dueño decidió suprimir todo el sistema de restaurante y convertirlo en una ciudad más productiva.

Se suprime la orquesta de música en vivo poniendo en su lugar música “enlatada” que, en realidad, no era una medida para dotar de tecnología al local, sino para suprimir gastos. De esta forma, surge el Jockey Tanz Bar, que no era más que el antiguo Scotch Club rebautizado.

En la inauguración, la clientela, acostumbrada a escuchar música en vivo, se mostraba aburrida. Sin embargo, entre los presentes se encontraba un joven periodista local que cubría el evento, y que aceptó el reto de animar al público. Su nombre era Klaus Quirini y en aquellos momentos tenía sólo 18 años. Su propuesta era una música diferente: ejerciendo casi como presentador de radio y combinando de forma rápida y aleatoria distintas canciones, consiguió animar al público convirtiéndose en un personaje cercano al DJ de la actualidad, lo que incluyó cambiarse el nombre por DJ Heinrich. No obstante, hay que comentar que el cambio de nombre no se debía a que parecía un nombre más espectacular o bonito, sino todo lo contrario: su profesión estaba en cierto modo mal vista entre la sociedad, de modo que, cambiando el nombre, el apellido de la familia no se veía vinculado al ambiente del Jockey Tanz Bar. Es este dato lo que nos confirma que la ciudad discoteca surge como un local mal visto entre la sociedad.

El DJ cobraba un papel fundamental en esta primitiva discoteca, siendo el reclamo y el agitador de masas que hizo que el local tuviese afluencia de clientes.

Sin embargo, a pesar del tipo de clientela, seguía habiendo estrictos códigos de vestimenta: los hombres con chaqueta y corbata, y no se dejaba entrar a las mujeres que vistieran pantalones.

Y así el concepto ha ido evolucionando hasta la actualidad: han cambiado los escenarios, han cambiado los estilos de música, los DJ’s, pero la esencia, sigue siendo la misma.

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